Registro automático y continuo
Sin planilla, sin lapicera, sin olvidos. Cada lectura queda guardada con su hora exacta, las veinticuatro horas.
Registrar temperaturas no es una buena práctica: es una obligación. Con planillas de papel eso depende de que alguien se acuerde dos veces por día, todos los días, durante un año.
Sin planilla, sin lapicera, sin olvidos. Cada lectura queda guardada con su hora exacta, las veinticuatro horas.
Nadie puede editar una temperatura hacia atrás. Eso es exactamente lo que le da valor probatorio al registro.
Elegís período y equipos. El informe sale en segundos, con gráficos, excursiones registradas y acciones tomadas.
Si un cliente reclama o un proveedor discute de quién fue la culpa, tenés la curva completa con hora y minuto.
Te respondemos el mismo día con el equipamiento que lleva tu instalación y el abono exacto. Sin visita obligatoria previa y sin mínimo de sucursales.